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viernes, 19 de julio de 2024

MÚSICAS DE FRONTERAS EN JAZZ SAN JAVIER.

 

El grupo Calexico ofreció un concierto viajero, por las diferentes corrientes musicales que trascurren en las fronteras de Estados Unidos y Méjico, con una amalgama de estilos a uno y otro lado de esas fronteras.

Andrés Garrido / Goio Villanueva

 

Los caminos de la música son muchos y muy diversos. Las fusiones entre estilos han existido desde siempre, porque es fácil que entre los músicos se mezclen los gustos del compositor con los de otros creativos y esa realidad da lugar a lo que se ha dado en denominar fusión. Esa fusión que siempre se ha dado -antaño, mucho menos que bien avanzadas las décadas del siglo XX- comenzó a crecer hacia finales de la década de los años 70 de ese siglo. Lo avanzó (esto creo que lo he recordado en otras ocasiones) el recordado Dizzy Gillespie, durante su visita a Cuba allá por 1977: “En el futuro, la música será toda fusión”. Y no se equivocó. Añadiría que era inevitable, ante tanta y tan variada oferta creativa. Casi nadie se puede resistir a mezclar un poco de esto, de aquello o lo de más allá, con la visión personal de cada creador. Sería del género tonto no aprovechar ese océano musical, por el que los músicos transitan a diario.

Bien. Llegados a este punto, en la noche del viernes 12 de julio, el XXVI Jazz San Javier nos había preparado el concierto de uno de los grupos más icónicos de todo este preámbulo: Calexico. La formación fue creada en 1996 con el nombre de Spoke y grabaron un primer disco de escasa tirada comercial para un mercado que demandaba novedades, tras el contrato firmado con el sello alemán Hausmusik. No andaban muy contentos con los resultados y el grupo cambió de compañía discográfica; firmó con Quarterstick Records y ese fue el momento para cambiar Spoke por Calexico, que es una ciudad fronteriza en la parte de Estados Unidos. Un año después de esa firma, el disco que no había funcionado muy bien con el sello alemán fue grabado de nuevo con su nueva compañía y llamándolo como el nuevo grupo. Ahí comienza, realmente, la historia de esta formación que crearon el baterista John Covertino y el, por entonces estudiante universitario y guitarrista, Joey Burns. Estaban en la ciudad de Tucson, a la que habían llegado en 1994 con el grupo donde ambos estaban tocando desde 1990: Giant Sand. Y hasta hoy.

Calexico al completo, durante su concierto en San Javier.

 

Su aparición en escena fue casi como el comienzo de una película al uso, con luces pequeñas blancas girando sobre fondo negro. La música comenzaba de menos a más durante, aproximadamente, minuto y medio, hasta que la voz de Joey Burns dijo: “Hola San Javier ¿Qué pasó? En ese momento sonaba “Frontera” que fusionaron con “Trigger”, mostrando su tarjeta de visita y la muestra de lo que estaban dispuestos a ofrecernos durante hora y 45 minutos siguientes. Con una pausa de escasos segundos dieron paso a la “Cumbia del polvo” (se detectó a lo largo del concierto que la cumbia es una de sus preferidas), donde se apreciaba más nítidamente esa amalgama de corrientes musicales entre las que destacan las trompetas de toque mejicano; no en valde, al otro lado de Calexico en la parte mejicana se encuentra la población Mexicali y estando ambas separadas por la línea fronteriza es fácil las influencias en ambas de su vecina.

Joey Burns, guitarra y voz de Calexico y uno de sus fundadores.

 

Tan sólo un “Gracias”, en perfecto español, y otra tema de su álbum “El Mirador” publicado en 2022: “Teen you might see”. Una pieza que sonaba a puro desierto (imaginemos la escena) mientras un jinete solitario cabalga a lomos de su caballo, con aspecto absolutamente desaliñado, polvoriento y labios secos de no haber bebido una gota de agua hace muchas horas por el desierto de Arizona. El público, que por cierto casi llenaba el auditorio Parque Almansa, se lo estaba pasando muy bien y lo demostraban a cada final de la canción de turno; incluso Burns, ya los había animado a acompañar con palmas.

Treinta años de grabaciones y andar de un escenario a otro, de largas giras dan para mucho y te posibilitan una experiencia que es difícil lograr de otra manera. El concierto estaba siendo un exponente de parte de su discografía, como la siguiente pieza titulada “Stray” de su segundo disco oficial titulado “The Black Light”; una creación en la que, como en otras que conforman el repertorio de Calexico, hay sonidos de mariachi provocado por las trompetas que describen esos territorios fronterizos entre USA y Méjico.

Martin Wenk, izquierda, y Jacob Valenzuela, derecha, interpretando con sus trompetas. También dominan, ambos, otros instrumentos como acordeón, maracas, vibráfono, teclados, pedal Steel… Multiinstrumentistas.

 

“Harnes the wind” es otra pieza del disco “El Mirador” (fueron bastantes las que sonaron de esta grabación de estudio), en la que se aprecia un ritmo más country (Martin Wenk interpretó con la pedal Steel), más a balada cuando, a la noche, los vaqueros se reúnen junto al fuego de la hoguera saboreando (si quien lo prepara lo hace correcto) un buen café y la charla sobre el resumen del día, aprovechando el viento suave.  El auditorio disfrutaba con estas canciones de raíces inequívocamente de la frontera, por lo que había que continuar sin apenas parar. Los primeros acordes de “Heart of downtown” sonaron y la maquinaria de Calexico volvía a acelerar, en este concierto que estaba resultando del agrado y aceptación del público. Una pieza que incluyeron en otro de sus discos de estudio, “Seasonal Shift” y que parecía como un cántico indígena. 

 

Sergio Mendoza se encargaba de los teclados y bajo eléctrico.

 

El vals es uno de los estilos que aparecen con frecuencia en la música “country”, como en esta ocasión lo hizo a través de este “Sunken waltz” en una constatación más del repaso que Calexico estaba ofreciéndonos de su discografía; éste, de su álbum “Feast Of Wire”. Y como iba siendo la tónica general, sin apenas palabras hacia el respetable -tan sólo, las gracias al término de cada canción-, el grupo dejó sonar “Quattro-World Drifts In”, otra composición de los creadores de esta formación, Joey Burns y John Covertino, más en la línea “country”. Por cierto, que la formación que lleva a cabo esta gira de Calexico, además de sus creadores, está conformada por Jacob Valenzuela, en los teclados, trompeta y maracas; Martin Wenk, acordeón, guitarra, pedal Steel, xilofón, trompeta y sintetizadores. Sergio Mendoza, teclados y bajo eléctrico y el guitarrista y, en ocasiones, bajo eléctrico Brian López.

Calexico decidió continuar con piezas de este álbum “Feast Of Wire”, a través del tema “Black Heart” (“Corazón negro”); una creación que recuerda, en algunos momentos, a “Jinetes de la Tormenta” (“Riders on the Storm”) aunque la melodía y el concepto no se parezcan. Y prácticamente fundido con ese “Corazón negro”, “Pepita” que es el tema siguiente, también, en ese disco grande al que nos estamos refiriendo, su cuarta grabación en estudio. Luego hubo un poco de mínimo diálogo de Burns con el público, para presentar “Not Even Steve Nicks” en homenaje a la compositora y cantante de Phoenix, Arizona, que ha formado parte del grupo británico Fleetwood Mac. Continuaron con otra interpretación instrumental muy a lo “spaghetti western” titulada “Close behind”.

John Covertino, cofundador de Calexico y batería del grupo.

 

De vuelta a los terrenos puramente vaqueros, Calexico dejaron sonar una balada lenta titulada “Woven birds”, igualmente de ese disco grande en el que se encuentran sus precedentes indicadas, en el que la acordeón de Martin Wenk imprimió un ambiente dulce y pacificador. Hay una característica (o varias) muy acusada en esta formación: Tienes que ser un multiinstrumentista, para formar parte de Calexico. Lo demostraron todos, incluido el baterista, que en algunas piezas utilizó con su derecha las maracas en lugar de la baqueta, mientras en la izquierda golpeaba con su otra baqueta la caja o toms y platos de su set. Hasta Joey Burns tocó el bajo eléctrico en una de las últimas piezas del concierto.

En “Crumble” (continuando en el mismo álbum), Calexico regresaron a la utilización de todo su potencial sonoro desplegado sobre el auditorio del Parque Almansa. Un comienzo de bajo (en la grabación de estudio es un contrabajo) nos adentra en una pieza tensionada, en la que la trompeta de Valenzuela cobra casi el protagonismo del guion musical (y de la que es autor junto al dúo creador del grupo). También comparte algunas partes del argumento con el guitarrista Brian López o el teclista Sergio Mendoza y un final potente de ambos trompetistas del grupo, que hizo levantarse al público de sus asientos aplaudiendo y vitoreando a esta formación de Tucson, Arizona, en la frontera entre Estados Unidos y Méjico.

El guitarrista Brian López, quien también se cantó una de las piezas del concierto.

 

En este punto de la actuación, Calexico regresaron a su disco de 2008, “Carried To Dust“, para regalarnos una canción puramente mejicana compuesta y cantada por Jacob Valenzuela, titulada “Inspiración”. De regreso al segundo álbum de estudio, se escuchó otra tema instrumental “Minas de cobre”, con esa mezcla de tejano-mejicano inequívocamente fronteriza y con momentos a lo Ennio Morricone, de aquellas películas del oeste rodadas en Almería.

El final estaba cercano, antes de los bises. Antes de la última canción nos regalaron una versión Calexico de un éxito del grupo Love titulado “Alone again or”, compuesta por el cantante del grupo Bryan MacLean y publicada en 1967. Años más tarde, esta pieza fue considerada como una gema dentro de las 500 mejores canciones del mundo, según la revista Rolling Stone. Y tras ella -tan bien acogida o tal vez un poco más, por los veteranos aficionados-, Burns dio las gracias y animó a los presentes a que bailaran con ellos otra cumbia-icono de sus discografía: “Flores y tamales”, con la que finalizaban su concierto en Jazz San Javier.

Se habrán imaginado que todo el auditorio, puesto en pie, aplaudían sin cesar y pedían el regreso al escenario de Calexico. Y lo hicieron generosamente. El primer bis fue una composición de Burns y Sergio Mendoza titulada “Cumbia de donde”, que hizo continuar el baile y la diversión tanto en el foso como en las gradas. Continuaron con “Heroes”, en una versión original del éxito del recordado David Bowie que provocó que el respetable se cociera en su salsa lentamente. Y para culminar, “Crystal Frontier”, que dejaba ese halo musical e inequívoco del sonido Calexico, con un Joey Burns dando las gracias al público y deseando regresar a ese escenario.

En resumen, una noche para las músicas fronterizas que se hacen entre los terrenos de Arizona y Méjico; más concretamente desde Tucson, con una formación que está en el mercado desde 1996 (28 años) y que ha dejado un excelente recuerdo entre los aficionados que llenaron el auditorio del Parque Almansa. La anécdota de la jornada fue la presencia -acompañada del alcalde de San Javier y el presidente de la Comunidad Autónoma, José Miguel Luengo y Fernando López Miras respectivamente- de la secretaria general del PP nacional, Cuca Gamarra. La próxima cita puede ser una de las noches mágicas para los aficionados al jazz más ortodoxo. La primera parte, con el quinteto del trompetista catalán Joan Mar Sauqué, que contará con la pianista norteamericana Champian Fulton. La segunda parte de este sábado, 13 de julio, correrá a cargo de un proyecto que están desarrollando juntos el guitarrista Russell Malone y el pianista Cyrus Chestnut. Puede quedar una jornada redonda de verdad. Se la contaremos, así que no pierdan el hilo.

Cuca Gamarra, en el centro de la imagen, disfrutando del concierto de Calexico.